Reseña - Jurassic World: Renace


Ha llegado el estreno de Jurassic World: Renace, séptima entrega de la franquicia de los dinosaurios que ahora está protagonizada por Scarlett Johanson y dirigida por Gareth Edwards. La película se ubica cinco años después de Jurassic World: Dominion y presenta a un equipo que tiene la misión de viajar a una abandonada isla secreta -sí, otra- en donde los científicos de InGen hacían retorcidos experimentos genéticos con los prehistóricos animales. Todo para obtener la sangre de estos enormes monstruos y así generar una cura universal para ciertas enfermedades.

Me resulta sorprendente que el mismo cineasta que nos entregó enormes joyas como Godzilla, Rogue One y The Creator haya sido quien encabece este churro que se aleja completamente de lo que alguna vez fue Jurassic Park -y me refiero por supuesto a las tres primeras... quizá también a la cuarta-. Ahora todo es un verdadero despropósito que si bien cuenta con un par de escenas emocionantes, no tiene una lógica en su historia ni coherencia con el legado heredado. Es un relato que apuesta por la repetición de situaciones y por supuesto, como ocurre con cualquier burda copia, no funciona.

La película tarda en arrancar debido a que muestra personajes que jamás le importan al espectador. Nunca generan ningún tipo de empatía y, por el contrario, terminan siendo verdaderamente odiosos -el novio que está con la familia es insufrible-. Una vez que aparecen los dinosaurios llegan las situaciones inverosímiles, al grado de mostrar a uno de ellos actuando como si fuera una mascota. No existen animatrónicos en este largometraje y todo está generado por computadora, quitándole esa magia que tanto caracterizó a los filmes originales. Intenta emular sin éxito varias secuencias que fueron geniales en las primeras cintas, pero falla en su intento. 

Por si fuera poco, Jurassic World: Renace ya no tiene dinosaurios, sino experimentos genéticos híbridos. Los interesantes dilemas que iniciaron esta franquicia están completamente descartados, por lo que no existe una aportación novedosa dentro esta nueva entrega. Una película innecesaria que sólo exprime a la gallina de los huevos de oro mediante un entretenimiento de muy bajo nivel que también desaprovecha la música original de John Williams. Un refrito que además deja la puerta abierta para que vengan más películas dentro de la saga.

Diego Rodmor es literato, cinéfilo y geek empedernido. Estudió Lingüística y Literatura Hispánica y se ha desempeñado como editor, gestor cultural y curador de ferias del libro y festivales de cine. Hace crítica cinematográfica en diversos medios impresos, virtuales y visuales. También encabeza la casa productora Celuloide Films que apoya proyectos audiovisuales del género fantástico. 

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