Reseña - Misión Imposible: La Sentencia Final
La última película mantiene todos los ingredientes que tanto han funcionado en cada uno estos largometrajes. Los personajes son entrañables y el público conecta con ellos de forma inmediata. Las secuencias de acción son brillantes, capaces de quitarle la respiración a cualquiera o provocar que el espectador no deje de morderse las uñas. El protagonista es puro carisma y sigue impresionándonos con las escenas de alto riesgo, todo gracias a un Tom Cruise que se avienta al ruedo de formas admirables frente a la cámara. Además de todo esto, el filme inicia con un conmovedor montaje introductorio que involucra a todas las películas anteriores.
Misión Imposible: La Sentencia Final es un blockbuster de la vieja escuela. Una película palomera que vale cada centavo del boleto de entrada. Un espectáculo visual y auditivo que acelera nuestras pulsaciones como sólo el buen cine sabe hacerlo. Una tragedia épica que mantiene la tensión del metraje durante sus casi tres horas de duración. Una película que quizá se vea superada por otros episodios de la saga, pero que no deja de ser una experiencia cinematográfica digna de saborearse en la pantalla más grande. Termina esta disfrutable franquicia, una que siempre supo mantener el nivel y que ahora se va por la puerta grande.
Diego Rodmor es literato, cinéfilo y geek empedernido. Estudió Lingüística y Literatura Hispánica y se ha desempeñado como editor, gestor cultural y curador de ferias del libro y festivales de cine. Hace crítica cinematográfica en diversos medios impresos, virtuales y visuales. También encabeza la casa productora Celuloide Films que apoya proyectos audiovisuales del género fantástico.

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