Reseña - Capitán América: Brave New World
La cuarta entrega del Capitán América es también la primera en la que el personaje de Falcon asume las responsabilidades que le heredó Steve Rogers. Ahora, ante la reciente elección de un nuevo presidente de los Estados Unidos, Sam Wilson deberá investigar un complot global que amenaza con desestabilizar el nuevo orden que impera en el planeta. Es así como este blockbuster se inclina por el relato de intriga y espionaje, al igual que los filmes anteriores del famoso personaje. Sin embargo, la cinta falla a la hora de atar cabos y termina siendo lo mismo de siempre: otra promesa de lo que está por venir en películas posteriores.
La avaricia ha sido el villano principal de Marvel durante los últimos años, pues creo que lo mejor que pudieron haber hecho fue finalizar su saga después de Avengers: Endgame. En lugar de eso, tenemos ya más de treinta películas y series de las cuales al menos diez tienen una calidad verdaderamente nefasta en muchos de los elementos que las conforman. Capitán América: Brave New World adolece de algo similar, pues más allá de que Anthony Mackie y Harrison Ford estén o no al nivel, las películas son las que han decaído bastante ante una pereza cinematográfica en la que se invierten millones de dólares.
En ese sentido, el largometraje en cuestión es, otra vez, un enorme anuncio de lo que supuestamente vendrá, los personajes siguen llorando la ausencia de un Steve Rogers al que ya le habían llorado durante seis episodios en The Falcon and The Winter Soldier, el filme presenta un desfile, otra vez, de cameos y de villanos aburridos, todo para decirnos que lo bueno vendrá en una futura película que al parecer reciclará a los mismos actores que tanto éxito le dieron a la franquicia pero ahora en diferentes personajes. Ya entiendo la molestia de muchos directores y actores que después de sobresalir con algún proyecto, son premiados por Hollywood con participaciones en películas de Marvel. Así mejor nadota.

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