Reseña - Anora


El cine independiente tiene entre sus líneas a uno de los directores más interesantes de la época contemporánea. Sean Baker ha dirigido un puñado de largometrajes en los que nos muestra ese lado oscuro de la sociedad estadounidense desde perspectivas muy peculiares y mediante historias sencillas pero con personajes de una profundidad desgarradora. Para pruebas, ahí están películas como Tangerine o Proyecto Florida, por mencionar algunos ejemplos del genial trabajo de este cineasta de Nueva Jersey. 




Ante esta excelente trayectoria, Anora era una película que se me antojaba bastante, sobre todo después de haberse llevado el máximo galardón en el Festival de Cine de Cannes. Además, la historia está protagonizada por una sublime Mikey Madison, joven actriz que algunos recordamos por películas como Había Una Vez en Hollywood o la Scream del Dos Mil Veintidós, pero que seguro jamás olvidaremos después de ver esta cinta. 




Anora es una trabajadora sexual que es contratada por un millonario adolescente ruso para que sea su novia por una semana a cambio de una módica cantidad de dinero. Lo que inicia como un trabajo, se convierte en algo más serio debido a la química que surge entre ellos. Sin embargo, la familia soviética del adolescente se entera de la situación y evitará a toda costa esta unión que le ha traído vergüenza a todo su linaje.




Mikey Madison se luce como el extraordinario personaje femenino y lo hace de un modo grandioso. Esto se debe a que su desarrollo está muy bien ejecutado, mostrando a una mujer que decide perseguir sus sueños a pesar de que estos jamás se cumplen. Su personaje es una prostituta que repentinamente se transforma en una especie de Cenicienta, hasta que da la media noche y el encanto muere. Sin embargo, ella no dejará que su oportunidad dorada se aleje y hará hasta lo imposible para llegar a su objetivo y salir de su precariedad. 




La película reinventa un relato similar al de Mujer Bonita y le agrega grandes dosis de adrenalina para presentar un caos muy al estilo de los filmes de los Hermanos Safdie. El resultado es tremendo, un largometraje que constantemente está sorprendiendo al espectador y en el que encontramos un puñado de personajes capaces de causarnos todo tipo de sensaciones. La odisea que se nos presenta en pantalla explora los sueños rotos de forma demoledora. Todo a través de una tragicomedia llena de sexo en donde la búsqueda más misteriosa y las secuencias frenéticas se combinan de un modo majestuoso.




Diego Rodmor es literato, cinéfilo y geek empedernido. Estudió Lingüística y Literatura Hispánica y se ha desempeñado como editor, gestor cultural y curador de ferias del libro y festivales de cine. Hace crítica cinematográfica en diversos medios impresos, virtuales y visuales. También encabeza la casa productora Celuloide Films que apoya proyectos audiovisuales del género fantástico. 

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